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Glosodinia o lengua ardiente: qué es, síntomas, diagnóstico y manejo

Glosodinia o lengua ardiente: qué es, síntomas, diagnóstico y manejo

Entra a la consulta una mujer de unos sesenta años, cuidadosamente maquillada, con el cabello teñido, moldeado y perfectamente arreglado, que transmite a primera vista una mezcla de ansiedad y visible preocupación. 

Mujer mostrando su lengua sana, pero con sensación de ardor
Lengua aparentemente sana pero
con sensación de ardor

Glosodinia o Lengua Ardiente: Qué es, Cómo se Diagnostica y Trata. 

Apenas toma asiento, sin mediar más palabras, exclama con voz cargada de angustia:

—¡Desde hace más de un año padezco un horrible malestar en mi boca, y creo que tengo cáncer! ¡Mi lengua me arde, la siento completamente quemada! He consultado a varios médicos y todos me dicen que está sana, pero el ardor es insoportable.

La escena remite más a un capítulo de House que a una consulta médica, solo que aquí el misterio no es televisivo, sino lingual. En el párrafo anterior se condensan las claves que orientan el diagnóstico de la glosodinia o síndrome de boca ardiente: una sensación de fuego intenso localizada en la lengua —como si el paciente hubiera desayunado brasas—, que no deja huellas visibles, cuya etiología sigue siendo incierta, y cuyo manejo terapéutico resulta complejo, prolongado y, en ocasiones, frustrante tanto para el paciente como para el profesional de la salud (que ya ha probado e indicado de todo, salvo un extintor).

Terminología (Sinonimía clínica)

Términos como  —glosodinia, glosalgia, glosopirosis, orodinia, estomatodinia, estomatopirosis, disestesia oral, además de "ardor en la boca" y "quemazón lingual"— son sinónimos o formas de referirse a un mismo cuadro clínico: el síndrome de boca ardiente. De hecho, la glosodinia está formalmente incluida en la Clasificación Internacional de Enfermedades (código K14.6 en CIE-10 y como sinónimo de DA0F.0 en CIE-11), lo que subraya su reconocimiento como entidad diagnóstica. Y precisamente, a este trastorno no le falta un nombre —le sobran—, lo que falta es una causa clara y un tratamiento efectivo.

Las áreas más afectadas incluyen la lengua, el labio inferior, el paladar, las encías y la faringe. El dolor, que suele ser bilateral y simétrico, varía en intensidad desde leve irritación hasta un dolor intenso. Los pacientes describen el dolor como "ardor" o "quemazón". Además, muchos experimentan alteraciones en el gusto, como un sabor metálico, y los alimentos ácidos agravan el ardor.

Lengua sana con ardor y glosodinia.
Lengua "normal" con ardor

El dolor puede afectar solo la lengua o toda la mucosa oral. Es fundamental determinar si es una condición primaria (sin causa conocida) o secundaria a otros trastornos. La inclusión de la glosodinia en la Clasificación Internacional de Enfermedades confirma su relevancia como enfermedad. En la forma primaria, el síntoma principal es la sensación de ardor, picor o quemazón, que empeora a lo largo del día.

La desagradable sensación de dolor, principalmente en la punta o los bordes de la lengua, es el único hallazgo clínico, ya que no se observan alteraciones físicas visibles en ninguna parte de la lengua. Es importante destacar que estos síntomas no son simulados ni intencionados.

La lengua duele, y esa es la realidad clínica del paciente. Se estima que la incidencia de este trastorno en la población general varía entre el 2,5% y el 5%.

Lengua de aspecto normal con síntomas de glosodinia.
¿Normal? ¡Pero con glosodinia!

Diversas investigaciones indican que las mujeres son más afectadas por este trastorno en una proporción de 7:1, especialmente durante las etapas peri y posmenopáusicas. Asimismo, se ha observado que su mayor prevalencia se sitúa entre los 50 y 60 años, siendo extremadamente raro en personas menores de 30 años. No obstante, el autor ha documentado algunos casos excepcionales en individuos por debajo de ese umbral de edades.

Etiologia de la glosodinia

Su causa no está claramente definida, pero se considera que es el resultado de una compleja interacción entre factores biológicos y psicológicos. En algunos pacientes, los síntomas reflejan enfermedades psiquiátricas, ya que su aparición o empeoramiento a menudo se asocia con conflictos emocionales u otros desencadenantes afectivos.

Se han propuesto tres teorías: 1) La interacción anormal entre el nervio lingual y la cuerda timpánica. 2) El daño neurológico de las fibras nerviosas pequeñas de la lengua. 3) El aumento de los receptores de calor y capsaicina.

Dado que la causa exacta sigue siendo desconocida, no existe un tratamiento etiológico, y por lo tanto no hay terapias eficaces para todos los pacientes. Los tratamientos actuales son empíricos e individuales, con resultados que varían según el caso.

Consideraciones fundamentales para realizar el diagnóstico de glosodinia o síndrome de boca ardiente

La historia clínica debe incluir una revisión detallada de todas las enfermedades y medicamentos en uso. La anamnesis del dolor debe enfocarse en su inicio, duración, localización anatómica, relación con ciertos alimentos o actividades, y su impacto en las actividades diarias, como el trabajo, el sueño y la alimentación.

En la mayoría de los estudios sobre glosodinia o síndrome de ardor lingual, se aborda el tratamiento de factores irritativos locales, con resultados terapéuticos que varían. Es importante destacar que la sensación de ardor en la lengua o la boca puede estar asociada a diversas afecciones que afectan la mucosa oral. En estos casos, no se debe aplicar el diagnóstico de glosodinia de manera estricta.

En otras palabras, no se puede diagnosticar glosodinia cuando el ardor lingual es un síntoma de condiciones como candidiasis, xerostomía, diabetes, prótesis dentales mal ajustadas, radioterapia, quimioterapia, anemias, alcoholismo, tabaquismo, enfermedades autoinmunes, alergias alimentarias, deficiencias vitamínicas, insuficiencia renal, eritema, liquen plano, lengua geográfica, trastornos del aparato masticatorio, bruxismo, neuralgias, entre otras.

1. Lengua de una anemia 2. Lengua con úlcera tuberculosa 3. Lengua de moniliasis aguda 4. Lengua por mala higiene.

Las cuatro fotos muestran diferentes afecciones linguales que causan dolor: la primera corresponde a un paciente con anemia severa secundaria a cáncer de colon; la segunda muestra una úlcera tuberculosa en un paciente desnutrido; la tercera es una candidiasis pseudomembranosa aguda, y la última muestra una lengua con costra amarillenta por mala higiene.

Me llama la atención que en algunos portales médicos se ofrecen tratamientos para la "glosodinia" sobre la base del control de las afecciones mencionadas. No discuto que el síntoma ardor lingual mejora con el tratamiento de la afección específica, pero el concepto de glosodinia no es aplicable si se identifican o detectan alteraciones clínicas.

Para poder aplicar el criterio de glosodinia tiene que producirse el ardor en una lengua "sana" sin variaciones anatómicas patológicas. Así de simple es este complejo y enigmático diagnóstico.

A propósito del tratamiento de la glosodinia (Opus magnum)

Una de las terapias más recomendadas es el clonazepam. Se ha observado mejoría en muchos pacientes al colocar 1 comprimido de 1 mg en las áreas dolorosas, dejándolo sin tragar durante 3 minutos, tres veces al día, y luego expulsarlo. En mi experiencia, ha mejorado a algunos pacientes, mientras que en otros no ha tenido efecto.

También se utilizan medicamentos ansiolíticos como la amitriptilina (75-150 mg diarios) y la doxepina (75-150 mg diarios), los cuales son antidepresivos comúnmente recetados, aunque tienen el inconveniente de reducir la salivación, lo que puede causar sequedad bucal e intensificar el malestar oral.

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